image
Kazimir Malevich

Con sus cuadrados, Malevich se liberaba de las formas, empezando por las que él consideraba burguesas, como el cubismo, previo al suprematismo. Todo valía, pero sin más allá donde experimentar. De hecho, tras esas pinturas se puso a trabajar con volúmenes y, por una u otra circunstancia, no hay pintura suya en los años veinte.

Los soviets forzaron una actitud conservadora en muchas facetas culturales, sociales y organizativas que en pocos años acabaría con cualquier genuina liberación aunque, a diferencia de su amigo Mayakovski y tantos otros, Malevich no acabaría suicidándose sino adaptándose. En cualquier caso, mucha de su obra posterior, como sus retratos, tiene un aire distante y plano que no es casual. Dicen algunos que sugiere la defensa del campesino libre forzado a la colectivización.